5 ago 2012

La importancia de un símbolo.


Con "El Caballero Oscuro: La Leyenda Renace" todavía fresca en la memoria y recordando emocionado muchos de sus momentos escuchando su gran banda sonora, obra de Hans Zimmer, quiero plasmar aquí un breve comentario sobre las sensaciones que me deja el cierre de esta trilogía, concebida para mí a modo de novela gráfica en tres tomos sobre el mítico hombre murciélago.

Batman es un símbolo, no es nadie y podría ser cualquiera. Eso es lo importante, y eso es lo que sostiene Bruce Wayne. Todos hemos querido serlo alguna vez. Y precisamente esa es la premisa que siguen los tres magníficos actos que componen la trilogía de Christopher Nolan dedicada al Caballero Oscuro.

Si algo nos ha mostrado este largo viaje han sido las múltiples caras del ser humano, su perpetuo devenir entre la barrera de la eterna dualidad ( el bien y el mal), su permanente lucha con el miedo que lo mantiene encadenado y lo difícil que le resulta mantenerse fiel a sus convicciones. A veces las personas han de vencer sus miedos y tomar caminos que han evitado toda su vida para tratar de avanzar y alcanzar sus objetivos. Lo cierto, al menos en mi opinión es, que no hay una sola realidad, hay tantas realidades como almas en este mundo.
Nolan nos ha mostrado la colisión brutal de estas realidades a través de unos personajes bien conocidos, con unos ideales tan arraigados que no han dudado en defenderlos hasta las últimas consecuencias. Hemos viajado a lo más profundo de sus mentes como nunca lo habíamos hecho. Hemos tenido miedo, hemos llorado, hemos reído y hemos sentido lo mismo que ellos. Hemos viajado hasta lo más recóndito y oscuro de nuestras pesadillas, hemos contemplado estupefactos la locura y el caos de lo que supone vivir en la más salvaje de las anarquías y hemos contemplado como el fanatismo y la convicción más extremista de unos pocos puede llegar a silenciar el grito de pánico de millones de almas con sus actos.


Pero también hemos podido comprobar aliviados que todavía hay esperanza, y que aún existen buenas personas. El mundo sigue en pie, a pesar de su locura y sus miles de millones de realidades en constante colisión, gracias en a que, como dice el Comisario Gordon, muchos caballeros oscuros anónimos "se manchan las manos para que nosotros podamos llevarlas limpias". El símbolo seguirá brillando para que no se apague la esperanza.
                                       

 " Usted se pasó de la raya primero, señor. Los asfixió, los vapuleó hasta desesperarlos. Y al desesperarse recurrieron a un hombre al que no entendían del todo. [...] Hay personas que no buscan algo lógico como por ejemplo el dinero. No se les puede comprar, amedrentar, ni se puede razonar ni negociar con ellas. Algunas personas sólo quieren ver arder el mundo."      
                                                                                                                                       Alfred