29 abr. 2010

La fórmula mágica.


Me he encontrado en blogdecine.com dentro de una critica de uno de los taquillazos de este año una reflexion muy interesante sobre la moda de las 3D en el cine, que comparto totalmente. Queria compartirlo con todos vosotros:

Ahora sólo vale lograr el taquillazo rápido; con miles de copias y una poderosa inversión en publicidad, el fenómeno del 3D les asegura una excelente recaudación en pocos días, arrasando con todo mientras todavía la gente se crea que van a asistir a un espectáculo de primera. Así, lo de menos es la historia y los personajes, simplemente hay que subrayar que salen de un clásico, y listo, a pasar el cazo, a seguir forrándose con churros a los que luego podrán poner la etiqueta de “clásicos”, sin rastro alguno de vergüenza.

Dejando ya a un lado el asunto de la taquilla, me pregunto sinceramente qué le ve el público al 3D, por qué está dispuesto a pagar más dinero para ver una película de esta forma. La novedad puede ser la razón; a la gente le gusta lo nuevo, especialmente si cuenta con el apoyo de grandes compañías, si es algo que está de moda, y todavía no han logrado procesar mentalmente si realmente les gusta lo que están experimentando, o simplemente están siguiendo la corriente. No veo ningún motivo de peso, aparte de que los estudios se están forrando, para defender este formato del 3D “estereoscópico”, ya que la cacareada inmersión del espectador en el universo de una película se lleva logrando desde primeros del siglo XX. A nadie le hizo falta esta cosa para sumergirse en ‘Metrópolis’, ‘Lo que el viento se llevó’, ‘Los siete samuráis’, ‘Vértigo’ o ‘Alien’, por señalar cinco obras maestras del séptimo arte muy diferentes. Sencillamente, el 3D es un timo.

Juan Luis Caviaro. blogdecine.com


Pues si amigos, para mí tiene mucha razón, ese es el verdadero legado que deja Avatar a la historia del cine, la formula rápida y sencilla de hacer dinero facil en la industria. Yo lo que digo siempre, mientras haga falta llevar gafas de esas, no me van a convencer que realmente sea algo revolucionario.